Cuatro
proyectos turísticos enlazan los intereses comunales con
los turísticos y la conservación del medio ambiente.
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Los interesados en conocer los rincones más auténticos
de nuestro país, lejos de los destinos turísticos
más visitados, tienen muy buenas opciones.
Una de ellas es la Reserva Biológica de la Fundación
Montealto en la Península de Nicoya. Allí recogen
dinero entre los locales y extranjeros para comprar
tierras que protegen de manera absoluta.
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Eso
les ha permitido frenar la grave falta de agua que los afectó
hace unos 10 años producto de la deforestación. Además construyeron
un albergue y crearon senderos para la observación de aves,
lo que les brinda un ingreso adicional.
Normalmente,
en las playas del Caribe y del Pacífico desovan las tortugas
baula. Por eso, diversos grupos locales se han organizado
para proteger sus huevos y a los animales de la cacería
ilegal.
Ellos
patrullan la playa, crean viveros con los huevos en un intento
por asegurar la reproducción de las tortugas, realizan campañas
de educación entre los vecinos y guían a los turistas durante
la época de desove.
Otro
de los buenos sitios para visitar es el Parque Nacional
Palo Verde. Este es un humedal de importancia internacional,
pero en peligro debido a la expansión incontrolada de la
thyffa, una hierba invasora que reduce la cantidad de agua
y provoca la huida de las aves hacia los arrozales cercanos.
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Esta situación provocó que las mujeres de Bagatzí
- una comunidad cercana dependiente del cultivo
del arroz - aprendieran a elaborar papel con la
fibra de esa planta, acción que contribuye a controlarla.
En Talamanca, región Caribe, se produce un fenómeno
único en el mundo: la migración de aves rapaces
que viajan desde América del Norte hacia el sur.
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Aquí
un grupo organizado llamado Wak Ka Koneke o Cuidadores de
Kekoldi construye una torre de observación de aves y un
albergue para el turismo científico y educativo.
El
grupo espera de esa forma obtener recursos para sus actividades
de protección ambiental, conservación del bosque y el desarrollo
económico comunal.
Estas
son solo algunas de las actividades que apoya el Programa
de Pequeñas Donaciones del PNUD, gracias a las cuales usted
puede conocer sitios llenos de riquezas naturales y culturales.
Al
hacerlo, recuerde que su visita contribuye con la conservación
del medio ambiente, la mejora de la calidad de vida de los
lugareños y el mantenimiento de una Costa Rica más auténtica.
Para
mayor información contacte al Programa de Pequeñas Donaciones
del PNUD. Teléfono 296- 1736 o directamente con estas organizaciones.
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